lunes, 19 de septiembre de 2011

El título que todavía no tengo

Hace dos o tres semanas viajé a Quito en bus. Creo q era la primera vez que viajaba sola; y debido a que fue en el día, fue permitido por mis padres.

No pensé que disfrutaría tanto de un viaje de 9 horas.
En sí, soy buenísima para los viajes, si quiero dormir... sólo necesito de audífonos (con mi música), gafas y... hasta mañana; horas pasan, y yo ni enterada [esa es una de la razones por las que mis padres odian que vaya sola]. Si es buena la película que ponen, la disfruto. Y si está todo claro y no hay sonido a mi alrededor, leo el libro que escogí... y la paso tranquila.

Pero en este viaje, hubo algo más que me permitió disfrutar de esas 9 horas sentada.
En el par de asientos a mi derecha, estaba una madre, Calculo yo que era una mujer con menos de 30 años. En el asiento que está contra la ventana estaba su hijo, de tal vez 4 años. Y por el tamaño de su pancita, posiblemente su siguiente hijo de mínimo unos 7 meses.
Me distraje tantas veces al ver a aquella madre consolar a su hijo pequeño por el largo y cansado viaje. Me encantó ver cómo un hijo puede encontrar tanto refugio en los brazos de su madre. Estaba tan ida curioseando vidas ajenas y pensando de cómo una madre se puede olvidar de su propio pesar o cansancio (embarazada de 7 meses!!), por el bienestar de sus hijos.
Ya en Quito, disfruté mi corta estancia en esta ciudad con un grupo de amigos y la familia de la anfitriona, que incluía a su hermoso sobrino de 3 años. Por esta hermosa personita también pasé maravillada en mis dos días de viaje. Recuerdo que al despertar en el primer día, como no conocía a la extraña que estaba en su cama... se acercó con mucha delicadeza, y bajó la colcha que estaba sobre mi rostro.
(Contradictoriamente a mi rapidez de dormir, soy muy sensible en mi sueño... y despierto con facilidad).
Me observó por un ratito, y yo le dije 'hola', a lo que respondió con naturalidad 'hola', y me volvió a poner la colcha sobre la cara.

Alguien una vez dijo 'Esto es ser una madre: Andar en la vida con tu corazón fuera de tu cuerpo". Y  en eso precisamente es lo que más he estado pensando estas semanas.
Emocionándome con la idea de tener mi corazón repartido en personitas que tendrán mucho de mí. En imaginarme cómo serán sus caritas, cómo será su carácter y hasta cómo será su borrado.

A diferencia de lo que generalmente se dice: 'a nadie se le enseña a ser mamá', yo sí he recibido educación para ser madre. Creo que toda santo de los últimos días lo ha hecho. 
Desde muy pequeña se me ha enseñado la importancia de la maternidad. Lo indispensable de que estos hijos de Dios que han esperado por miles de años, reciban la bendición de padres preparados. Lo necesario de cuidarme en detalles pequeños de mi juventud, para que no existan efectos tristes que tengan repercusiones de una a otra generación. he visto familias que siguen sufriendo efectos de actos cometidos por sus abuelos. 

Y este tipo de opinión define un poco más mi personalidad. Desde siempre soñé con el hecho de ser mamá. Así que desde siempre actué de acuerdo a ello. Yo no juego, ni experimento con lo que considero sagrado;  por más drásticas que parezcan mis decisiones, sé que tendrán su recompensa y será eterna.

Espero anhelosamente del día en que tendré a mi bebé en mis manos; disfrutar de cada detalle de su vida y ser parte de su crecimiento. Enseñarle lo que necesita, y en lo que no me respecta, guiarlo a los medios que le darán el resto de conocimientos. He pensado en el hecho de consolarlo al llorar por sus heridas, de prepararle alimentos específicos, de jugar con él en cada una de sus etapas de crecimiento; de hacerlo deportista, de hacerlo artista; de contarle cuentos... De esperar que no me llame por mi nombre, sino por el nuevo título celestial que he alcanzado: 'mamá'.

Ya creo que llegué al colmo de la emoción ☺. Demasiado para algo público diría yo. 

Este año el **psicólogo al ver los resultados finales de mis respuestas -fuimos bombardeados con muchas preguntas- y al analizarlas conmigo, se asombró por la información obtenida -jaja me encanta ser poco perceptible-, y entre alguno de sus varios comentarios me dijo: 'Saríah, ¿Cuántos años tienes?' '¿Estás casada? ¿Tienes hijos?'. Después de mi respuesta, él continuó con cara de preocupado 'Eres muy joven, y piensas como madre. Cada vez que decides, lo haces como una madre lo haría’. A pesar de que el experto demostraba una muy expresiva cara consternada; en mi rostro se había dibujado una sonrisa... me sentía alagada. 

**[Junto con algunos amigos más, participamos en un programa del Gobierno, pasamos satisfactoriamente las etapas; y uno de los premios en una de éstas, era el ser capacitados por una empresa privada experta en negocios; entre los programas que tenía esta empresa, se encontraba recibir instrucción para mejorar nuestras habilidades gerenciales, y a su vez ser 'revisados' por este psicólogo -por cierto, súper reconocido en el medio-, para que él determine en qué nivel de liderazgo nos encontrábamos].

Es interesante como cambian las épocas, y este tipo de sentimiento que antes era normal, ya esté 'fuera de foco', sea 'irrealista', o como alguien en alguna ocasión, al yo expresarlo, dijo 'de locos'.
Y si los locos son felices, entonces... dejen de juzgar, y déjenlos vivir. Es más, si la vida 'normal', 'moderna' o 'realista' de alguien no ha alcanzado el nivel de alegría necesaria, ¿por qué no lanzarse al agua y participar de esta locura?
Cuán ciertas son las palabras de David O. McKay "Ningún éxito en esta vida, recompensan el fracaso en el hogar". ¿De qué le sirve al hombre tener prestigiosos títulos, y haber conseguido admirables bienes, y no poder compartirlos con su corazón, personificado en cónyuge e hijos... la verdadera familia?.


Después de todo lo expresado, y dejando tan claro que el título que más espero, y que todavía no lo tengo es ser mamá. Mis prioridades no han cambiado, y sé que sobre mis hijos, estará su papá.

 




De las muchas formas de ser feliz, creo que el preguntar siempre, es una de ellas... vives con la verdad; o por lo menos con la verdad de alguien.

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