"Negra" -le regresé a ver, y continuó- "¿tu sabes que me duele el corazón?", lo impactante de la noticia no estaba en armonía con la sonrisa de picardía que tenía, así que algo escéptica le pregunté el por qué, y continuó: "Es que este amor tan grande que tengo por Nelly, no cabe allí". Mi abuelita solo lo vio de reojo porque algo que 'no debía', había acabado de hacer.
Estas semanas que mis abuelitos han vivido en mi casa, han sido muy especiales. Y sabía que los amaba, pero es bueno reafirmar siempre este sentimiento. Así que deseo compartir, algo que escribí hace algunos meses.Después de haber sido reprendido por su esposa, él, dirigiéndose a su cuarto, sostenido por su bastón, se regresó a verla y le dijo en voz alta "¿tú sabes con quién estás hablando?. Yo soy el Dr. Augusto Fierro Chávez!". Yo recién había bajado, así que no entendía los antecedentes, él notó mi presencia, me regresó a ver y dijo "mira, mira negra... ahí ella va a responder 'y tú sabes con quién estás hablando: Con la Reina de la Flor del Cacao'". Sonrió, y continuó: "Y Nellita me engañó, me dijo que le prestara S/. 2000, que después de ganar el reinado me pagaría, pero nada! todavía sigo esperando".
En un periódico local de Ventanas, hace algunos meses, con el propósito de conmemorar a los abogados en su día, se destinó un espacio para ellos.
Se publicaron las fotos y detalle básico de abogados que trabajan en el sector privado y público del cantón; pero a uno quisieron ofrecerle un reconocimiento mayor. Así que tuve la oportunidad de investigar un poco más y redactar parte de la vida de mi abuelito, o como pedía que lo llamáramos "El Gran Jefe".
(Aquí copio parte del texto que se publicó)
Encorvado sobre una silla y vestido con atuendo informal, encontramos a uno de los primeros educadores y abogados de Ventanas “el abogado Fierro”, como era con temor anunciado en su tiempo.
Miguel Augusto Fierro Chávez nació en Guaranda, el 3 de octubre del año 1939, siendo hijo de madre hacendada y padre ‘de mano trabajadora’ (imagino que debe de haber una historia de amor pepa de los dos (: ).
Desde muy pequeño se caracterizó por su amor a los estudios; sus distinciones por excelencia académica fueron constantes en su crecimiento, desarrollando también el deseo imperante de convertirse en médico.
Obtuvo su primer título como Bachiller en Ciencias de la Educación, de la tradicional Escuela Normal Rural San Miguel de Bolívar, el cual le permitía trabajar como educador de ciclo básico.
Ya a la edad de 19 años, emprendió su travesía profesional a Quevedo, para ejercer su título como maestro de la Escuela Fiscal Mixta Manta, del recinto La Estrella. “Yo era un jovencito con el título de maestro bajo el brazo y mi maleta llena de ilusiones”, describe.
Es en Quevedo donde conoce a quien se convertiría en su amor, su esposa y la madre de nueve hijos; “mi negra”, sonriente se refiere a Bélgica Nelly Carriel Arcos.
Por decisiones mesuradas, asentaron su familia en la ciudad de Ambato, a quienes visitaba cada 8 días; mientras continuaba con el ejercicio de su profesión en Quevedo.
Ya con una familia formada y el “hambre de superación”, se mudó a Babahoyo para estudiar en la universidad y especializarse como profesor de segunda enseñanza. Logrando de forma inmediata su meta, ejerció su nuevo título en el Colegio Mixto Particular Chone y posteriormente en el Colegio 6 de Octubre de Ventanas.
En un fin de semana en Ambato, el silencio de la noche fue interrumpido por un grupo de jóvenes que junto con la melodía de la guitarra, dedicaban serenatas a su hija mayor de 17 años. Aquel suceso, le permitió reconocer el crecimiento de sus hijos, y le impulsó a decidir mudar a toda su familia al cantón Ventanas. Es aquí donde nacieron sus dos últimas hijas (Mayra y Kerly).
Augusto Fierro Chávez perteneció a la época de la “Educación de Oro”, aquella generación en donde la enseñanza en Ventanas era valorada por toda la provincia.
Destacándose como profesor en el Colegio 6 de Octubre, fue llamado para servir como Inspector General. En su mandato, su control eficiente a los demás docentes, el incentivo de superación a los estudiantes y entrega sincera a su profesión, convirtió al colegio en el primero de la provincia, “era un privilegio trabajar allí, algunos viajaban desde Babahoyo”, sostiene.
Destacándose como profesor en el Colegio 6 de Octubre, fue llamado para servir como Inspector General. En su mandato, su control eficiente a los demás docentes, el incentivo de superación a los estudiantes y entrega sincera a su profesión, convirtió al colegio en el primero de la provincia, “era un privilegio trabajar allí, algunos viajaban desde Babahoyo”, sostiene.
Pero no estaba satisfecho.
En una noche, reunió a su familia y de acuerdo a sus palabras, les comentó lo siguiente “si yo sigo como profesor, siempre vamos a tener limitaciones económicas; he decidido estudiar una nueva carrera, y deseo consultar con ustedes si están de acuerdo en el sacrificio que esta representa”. Al escuchar los motivos de su padre, del por qué había elegido la abogacía como nueva carrera, aceptaron apoyarlo en los sacrificios que ésta incluía.
En una noche, reunió a su familia y de acuerdo a sus palabras, les comentó lo siguiente “si yo sigo como profesor, siempre vamos a tener limitaciones económicas; he decidido estudiar una nueva carrera, y deseo consultar con ustedes si están de acuerdo en el sacrificio que esta representa”. Al escuchar los motivos de su padre, del por qué había elegido la abogacía como nueva carrera, aceptaron apoyarlo en los sacrificios que ésta incluía.
Los siguientes seis años se convertirían en el inicio de huellas notables que dejaría el estudiante Fierro en su nueva profesión. Mas el recorrido como lo había previsto, no era nada sencillo.
En la mañana continuaba trabajando en el colegio 6 de Octubre, al finalizar su jornada como inspector, iba a su casa para almorzar y partir de forma inmediata a Guayaquil. Se había inscrito en la carrera de derecho de la Universidad Estatal.
El regreso diario se convertiría en un esfuerzo adicional. Los turnos de la CTV eran limitados en aquellos años. No había Terminal Terrestre. Las oficinas del resto de cooperativas se encontraban en el centro de la ciudad.
Su rutina incluía salir de clases a las 20h00, caminar hasta el centro y tomar un bus de regreso al cantón. Recuerda haber estado sumamente agotado por varias ocasiones, y por dormir 'de más', su descuido lo obligaba a detenerse en la carretera oscura y esperar el tiempo necesario, hasta que un bus de regreso pueda trasladarlo a la “Y”. Las condiciones empeoraban cuando el clima contribuía con sus acostumbrados 'diluvios' y 'calles inundadas' que lo seguían hasta que finalmente llegaba a su casa a las 0 horas, de forma general.
Recuerda con añoranza a su compañero de jornadas, el Dr. Guillermo Kasco de Quevedo, con quien se identificó por la similitud del viaje que diariamente realizaban.
Sobresalió como abogado. Su apellido era respetado por los demás profesionales de la provincia y debido a su don en la oratoria y conocimientos, temido por muchos colegas. “Nadie puede decir que yo era de los abogados que se vendían o traicionaban”, comenta.
Mas los años pasaron y no fueron generosos. Sufrió un derrame cerebral a los 59 años, y su rehabilitación en Guayaquil fue suspendida por sus juicios pendientes. Ya al intentar retomar su tratamiento, el tiempo de recuperación había pasado, destinándolo a vivir con las limitaciones físicas el resto de sus días.
- “Si quieren ser algo en la vida, estudien”. Sólo una mente preparada puede gobernar el mundo. Y aunque las personas más admiradas de hoy son las que se sacrifican todos los días; las exitosas son las que equilibran su trabajo y estudio con el fortalecimiento y felicidad en su hogar.
- “El hombre o la mujer es, lo que deciden ser”, sin importar las condiciones económicas, sólo la debilidad de carácter es la principal limitante para detener al hombre en el alcance del éxito.


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